lunes, 10 de junio de 2013

ARTICULO DE OPINION

MAESTROS


Tan importante es entregarle a un docente un trabajo en sus propias manos o que un compañero se lo entregue, ¿acaso el trabajo no tiene el mismo valor o  porque lo entrega un compañero deja de ser el trabajo de la persona que lo hace?, para mi este tiene el mismo valor, pero no sé si para ellos es así.

En los años que llevo en el colegio nunca he podido comprender a algunos maestros y sus decisiones, parece que combinaran sus sentimientos con las notas que les dan a los alumnos, pero no sólo en la calificación sino que también en las oportunidades que les dan.

Desde que estudio en el colegio NUSEFA he podido detectar este favoritismo que tienen algunos docentes hacia sus alumnos, pero lo que ellos no ven es que este favoritismo lo detectan todos los estudiantes y comienzan los rumores que x alumno es el consentido del maestro o maestra.

Decisiones como las anteriores me  hacen pensar si el maestro está lo suficientemente calificado para este cargo o si es mejor que esto lo haga una máquina, que no combine sus sentimientos con las notas y que sea lo suficientemente apta para evaluar los conocimientos de los estudiantes.

Para los estudiantes es muy común saber cuál es el favorito del maestro y cuál de ellos es el que menos le agrada, aunque los docentes traten de separar sus afectos de la vida laboral, es casi imposible hacerlo, por esto es que creo que no evalúan totalmente el verdadero conocimiento, sino tan sólo una parte de este y la otra es la que sus sentimientos les indique para así sacar la nota definitiva.

Para mí el trabajo de profesor es uno de los más difíciles, pero esto no impide que yo los pueda juzgar,  sino que me tomo el atrevimiento de decir lo que pienso de sus métodos de evaluación y por eso valoro a los docentes que practican la equidad en sus clases sin importarles quién sea el alumno.

En fin sólo espero que en algún momento estos docentes logren alcanzar el valor de la igualdad y que lo apliquen en sus clases.






Redactado por: ALBERT STEVEN FAJARDO LOZANO

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